Energía hidráulica

la energía hidráulica, una alternativa energéticaEste valioso recurso natural se utiliza desde tiempos remotos. Esta afirmación se sustenta en los hallazgos de molinos de agua en excavaciones arqueológicas en Grecia y en zonas donde floreció la civilización romana. En la antigua Grecia se aprovechaba la energía hidráulica utilizando un rudimentario molino de eje vertical, con palas sumergidas en el agua. El diseño de molino de eje horizontal, con una rueda vertical movida por energía hidráulica, no aparece hasta el siglo I AC, cuando fue desarrollado por Marco Vitruvio, arquitecto militar del imperio de Julio César.

Los molinos de agua: tremendamente útiles y realmente bellos

El primer uso de los molinos de agua fue la molienda de granos. Los primeros de rueda vertical, más eficaces que sus predecesores de rueda horizontal, consistían en una serie de recipientes dispuestos en una rueda los que, al llenarse, la hacían girar en sentido contrario a la corriente fluvial, que pasaba por debajo. Más tarde este sistema se perfeccionó para que la fuerza del agua moviera la rueda desde su parte superior, mecanismo más sencillo y que captaba mayor cantidad de energía. Esta clase de molinos tuvo difusión en el Imperio Romano recién en el siglo IV, cuando se instalaron mecanismos de gran tamaño. Pero la época en la que realmente se generalizó el uso de los molinos de agua fue la Edad Media, principalmente en Europa. Las ruedas hidráulicas fueron ampliamente utilizadas y no solo para molienda de cereales, sino también para facilitar diversos procesos industriales en aserraderos, molienda de minerales y batanes para textiles. Se usaron, además, para accionar martillos en el moldeado de metales y fuelles en fundiciones. Un dato interesante es el que muestra el catastro inglés del año 1086, donde se registran 5624 molinos de agua, todos del sistema de Vitruvio. En la misma época también la civilización islámica profundizó en el estudio y la ejecución de obras hidráulicas. Durante el Renacimiento tuvieron lugar los brillantes estudios de Leonardo Da Vinci, quien concluyó que la máxima fuerza está en el centro de un curso de agua, señalando el sitio más efectivo para la instalación de las ruedas hidráulicas, que, además de su utilidad, consiguieron paisajes humanizados agradables y ecológicos.

Los beneficios de la energía hidráulica en la actualidad

Hoy se utiliza la fuerza hidráulica como medio para generar electricidad de manera ecológica. Para maximizar la fortaleza del agua de un río se construye una presa, que luego se regula según el caudal del mismo. El sistema se basa en la transformación de la energía. La energía potencial del agua embalsada se convierte, durante su caída, en energía cinética, que es la que mueve las turbinas hidráulicas generadoras de energía eléctrica. Fue en Gran Bretaña, en el condado de Northumberland, donde en 1880 se construyó la primera central hidroeléctrica de rasgos modernos. La creciente demanda de energía eléctrica llevó a perfeccionar el sistema de generadores y turbinas. Hacia 1920 las centrales hidroeléctricas ya cubrían la mayor parte de las necesidades de electricidad. En los comienzos de los 90 Estados Unidos y Canadá se convirtieron en los principales productores de energía hidroeléctrica. En el presente Canadá produce un 60% de su energía eléctrica en centrales hidroeléctricas, que funcionan en todo el mundo y generan la cuarta parte del consumo total mundial de electricidad. Su desarrollo es extraordinario en Noruega, donde producen el 99% de la energía, en Zaire, donde llega al 97%, y en Brasil, donde alcanza el 96%, gracias a la impresionante central de la represa de Itaipú. Los continuos problemas de escasez de agua en España llevaron a construir embalses, primeramente, como fuente de regadío. En una etapa posterior comenzaron a aprovecharse también para generar energía y, actualmente, las centrales hidroeléctricas españolas abastecen una fracción considerable de la demanda total del país.

Las ventajas de este sistema de generación eléctrica son varios. En primer lugar, es un recurso prácticamente inagotable. No produce emisiones tóxicas ni gases contaminantes, que provocan el efecto invernadero. Por otra parte no consumen ningún otro tipo de energía adicional y sus procesos son económicos. Por si todo esto fuera poco, los embalses ayudan a controlar el cauce de los ríos y se aprovechan para instalar sistemas de riego y parques acuáticos.